¿Cómo nos va a afectar a los usuarios el Impuesto Digital o “Tasa Google”?

Todo está digitalizado, y los impuestos no podían ser menos. En esta publicación vamos a explicar de la manera más clara y sencilla posible a qué se refiere este nuevo impuesto, por qué se origina, y lo más importante, la afectación directa o indirecta que podemos sufrir los usuarios.   

Este nuevo impuesto nace del Derecho Fiscal Internacional, y ha sido promovido por organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el G20 y la Unión Europea para cumplir con una serie de medidas y planes en los que no profundizaremos. Su creación responde a la urgencia de actualizar la normativa fiscal internacional y adaptarla a la era de los servicios digitales. Recordamos que toda esta normativa fiscal se fundamentaba en la presencia física de las empresas en los territorios donde prestan servicios, y como podemos deducir, estas normas no fueron concebidas para hacer frente a los modelos de negocio digitales, y deben de actualizarse para dar respuesta a la prestación de servicios digitales en los países donde no se tiene presencia física. Omitir esta realidad tiene consecuencias negativas a nivel económico y recaudatorio de los Estados. Dificulta tareas como impedir la deslocalización de activos intangibles que acaban en jurisdicciones de escasa o nula tributación (paraísos fiscales), imposibilita el reconocimiento del papel que desempeñan los usuarios en la generación de valor para las empresas digitalizadas mediante el suministro de datos, así como la generación de contenidos, y la multitud de redes en que están basados un sinfín de modelos de negocio digitales.

En resumen, hasta la llegada de este nuevo impuesto, existía una situación de desconexión -y pérdida de recaudación-, entre el lugar donde se generaba el valor y el lugar donde las empresas tributaban.

Ahora veamos en qué consiste y cómo podría afectarnos a los usuarios.

El Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales, regulado en la Ley 4/2020, de 15 de octubre, (en adelante, ISDS) grava determinados servicios digitales prestados por empresas multinacionales de gran envergadura (de aquí lo de “Tasa Google”) y con una huella digital significativa en España, siendo necesario que los datos y el contenido creado por los usuarios proceda de España, es decir, que el valor generado a los gigantes tecnológicos sea made in Spain.  

¿Y cómo se aplicará este nuevo impuesto?

Gravando a las grandes tecnológicas sobre sus servicios digitales con un 3% sobre los ingresos obtenidos de:

  • Publicidad.
  • Intermediación en línea.
  • Transmisión de datos obtenidos a partir de información proporcionada por el usuario durante su actividad.
  • Venta de metadatos.

Siempre que acrediten unos ingresos anuales totales de mínimo 750 millones de euros, obteniendo en España unos ingresos superiores a los 3 millones de euros. Con este nuevo impuesto, el Gobierno pretende recaudar 968 millones de euros anuales.

Y esto, ¿nos afectará a los usuarios de servicios digitales?

Este impuesto o “tasa Google”, no grava a los usuarios de servicios digitales, por lo que los ciudadanos “de a pie” nos libramos de pagar este impuesto de manera directa. No obstante, a nadie le gusta pagar impuestos, y a las grandes tecnológicas, tampoco, por lo que sus críticas y “amenazas” no han tardado en llegar.

Según la patronal tecnológicaAmetic, este nuevo impuesto, creará barreras de entrada al mercado para Start-Ups y PYMES. Además (y lo más probable) es, que repercuta de forma negativa en los usuarios al resultarles más caro acceder a los servicios de las plataformas digitales.

Es probable que las grandes tecnológicas como Amazon, Google o Facebook repercutan este impuesto en el precio final a las pequeñas empresas, autónomos, usuarios, organizaciones sin ánimo de lucro u organismos públicos que utilicen estas plataformas. Un informe del sector apunta que la tasa cargará hasta 665 millones a los usuarios. Por lo que, de manera indirecta, la “tasa Google” que en principio no afectaba a los usuarios, nos podría afectar, y mucho.

Y para finalizar, ¿qué opiniones llegan del país de las grandes tecnológicas?

Todas negativas. En Estados Unidos, la Administración de Donald Trump, ha amenazado con imponer aranceles del 25% sobre las importaciones europeas si se pone en marcha una tasa a las grandes empresas de servicios digitales. Como es de esperar, las patronales tecnológicas están también en gran desacuerdo. Por lo que el cabreo es monumental, y las acciones que pueden tomar también.  

A día de hoy, con el impuesto ya en vigor, solo nos queda esperar y estar atentos a las posibles represalias que puedan llegar desde Estados Unidos. Si bien es cierto que ha habido un reciente cambio de Administración (de Donald Trump a Joe Biden), el impacto es igual de negativo para la industria tecnológica americana. Por lo que desde E-Linois estaremos atentos para informaros de lo que ocurra.

Escrito por

-Jurista & Fiscalista internaciona. -Autora del libro "De 0 a 100 en la fiscalidad de las criptomonedas".

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